En la mayoría de las tradiciones orientales, el conocimiento sirve la función de despertar e incluso de salvación. Es a través de claridad, intuición y entender la naturaleza perpetua del ser que podemos trascender el sufrimiento y detener las acciones inconscientes que crean problemas.

Patanjali reveló su obra maestra de filosofía yóguica en la Época clásica. La misma época en que las seis principales escuelas de yoga fueron sistematizadas, codificadas y enseñadas extensivamente.

Patanjali clasifica los pasos o ramas del Yoga en 8. Yamas, Niyamas, Asanas, Pranayamas, Pratyahar, Dharana, Dhyana y Samadhi. Las 8 ramas son igual de esenciales para el progreso constante de refinar la mente y discernir lo real de lo ilusorio.

YAMA: comprenden los cinco aspectos de tu conducta que tienes que evitar  para mantener un código ético de conducta en tus relaciones con los demás, contigo y con tu entorno. (Elemento Tierra)

NIYAMAS: observar practicas diarias diseñadas para clarificar la relación interna con el Ser. (Elemento agua)

 

YAMAS

Ahimsa -> No causar daño. No violencia, respeto a la vida. Compasión.

Satya -> Veracidad. No mentir, decir la verdad, mantener la pureza y la sabiduría.

Asteya -> No robar, no pretender ser o aparentar. Uso correcto de recursos.

Brahmacharya -> Control sensorial. Evitar el desgaste innecesario de la energía. Moderación.

Aparigraha -> No codicia. Desapego, no acaparar, no quedarse atrapado por las pasiones.

 

AHIMSA – No causar daño

 Quizás sea este el principio más fundamental del yoga, no hacer daño y respetar a todos los seres. Este principio es fácil de entender en relación a los demás seres, pero es más difícil de entender en relación a la propia práctica de asanas. Practicar asanas con Ahimsa, no hacerse daño a uno mismo durante la práctica, requiere saber lo que nos hace daño.

Quizás tengas una idea de ti mismo, que te exija esforzarte más allá de tus límites de confort y seguridad, con una idea preconcebida sobre cómo deberías “verte” durante la práctica, considerando solo la forma externa de la postura, y no cuidando la sensación interna. El Yoga es 50% alineación- 50% sensación personal.

No es raro que cualquier practicante de estas características, adormecido ante las señales de peligro, se provoque sin querer una lesión al forzar las posturas.

Ahimsa requiere que cambiemos nuestra forma de practicar, hay que “practicar con inteligencia”. Una práctica inteligente es la que se enfoca en la alineación y en las sensaciones y no fuerza las articulaciones más allá de sus límites o estira los músculos más de lo que estos pueden. Eso es Ahimsa. Esfuerzo no quiere decir forzar, forzar es ir más allá de tus límites, forzando no llegaremos muy lejos…

Practicar yoga respetando los principios universales de alineación, teniéndolos en cuenta y aplicándolos a la práctica, facilita realizar el esfuerzo inteligente y adecuado, nos ayuda a ir cada día refinando más el esfuerzo, hasta que este se convierte en un deleitarse en la práctica.

ASTEYA – No robar

Cuando alguna parte de tu cuerpo realiza el trabajo que debería estar haciendo cualquier otra parte durante la práctica, es, en cierto modo, una forma de robar. Por ejemplo un practicante que no tiene demasiada flexibilidad en las caderas y que le cuesta sentarse con las piernas cruzadas y bajar las rodillas, puede que intente forzar la flexibilidad de las rodillas o de los tobillos. Esto forzaría peligrosamente los tobillos y las rodillas con el único fin de pretender o aparentar hacer bien la postura.

Cultivar Asteya es aceptar lo que somos, ser uno mismo, sin pretender ser otra cosa, sintiéndonos satisfechos y privilegiados por el mero hecho de practicar, observando como se va desarrollando y creciendo nuestra práctica,  ya tenemos dentro de nosotros todo lo que necesitamos, cultívalo para que crezca, con cuidado y cariño. Sé humilde y utiliza apoyos, ve al ritmo que tú necesitas.

SATYA- Veracidad

Las posturas forzadas o mal alineadas no demuestran la práctica de lo puro ni de lo verdadero, y tampoco demuestran la sabiduría interior que debemos cultivar. Representan una falsedad y una deshonestidad.

Cuando se practica con seguridad, alineando bien las posturas, y con eficiencia energética, estamos cultivando Satya.

La práctica de yoga te da las herramientas para permitirte respirar profundamente, incluso cuando estás atravesando momentos en que estés sintiendo sensaciones intensas.

Posiblemente, muchas de las dificultades que experimentamos durante nuestra práctica tengan que ver con la manera en que nos vemos a nosotros mismos y con las “ideas” que nos hemos ido haciendo de la práctica. Todos tenemos unas “ideas” acerca de nosotros mismos y unas “ideas” acerca de la práctica…, unas ideas que nos hemos ido formando según nuestras experiencias. Constantemente estamos procesando información y por la idea que tenemos formada acerca de algo, para descifrar la experiencia que estamos viviendo y así categorizarla.

Nuestra práctica de yoga tiene mucho que ver con ir “descubriendo” y tal vez progresivamente abandonando las “ideas” preconcebidas de las que nos hemos ido “llenando” a lo largo de nuestra vida, y que en realidad ocultan nuestra verdadera naturaleza. Hay que ir descubriendo lo que es “Verdad” para nosotros,  lo que en realidad es nuestra propia “idea”. La “idea” que te sirve para ser más “tú mismo”, para no AUTO ENGAÑARTE. Y empezar a aceptar, empezar a aceptarte, a hacer las paces contigo mismo y con la Vida.

BRAMACHARYA – Control sensorial

Practicar Brahmacharya significa no dejarse llevar por las pasiones de la personalidad, por lo que nos gusta o apetece o por lo que no nos gusta o no apetece; comprender el verdadero propósito de las pasiones y de las  acciones triviales de la personalidad, dedicar nuestras energías a un fin superior.

Cuando lo aplicamos a la práctica del yoga, Brahmacharya es la intención de administrar la energía para que no sea malgastada, la intención de terminar la clase con más energía de la que teníamos al comenzar. El practicante aprende a no sobre-esforzarse y a trabajar con eficacia dependiendo del nivel de energía que tenga en ese momento. El primer capítulo del Hatha Yoga Pradipika, Svatmarama nos dice:

“A través de la práctica de los diferentes asanas aprendemos a ser conscientes de diferentes sensaciones y a ESTAR en cada una de ellas, observando, reflexionando, discriminando… los asanas pueden ser “aburridos” o “intensos”, como la vida misma, lo importante es aprender a observar lo que realmente está ocurriendo en cada situación, aprender cómo tú te relacionas contigo mismo en cada instante, ¿quieres huir? ¿quieres abandonar? o ¿quieres ir más lejos?  ¿qué te está diciendo ese deseo que ves que aflora en ti en esa situación?… observar y aprender cómo te relacionas contigo mismo y con los demás a través de las diferentes situaciones que la practica te va presentando… observando, reflexionando y aprendiendo a crear INTEGRIDAD, a SER MAS TU MISMO, a REAJUSTAR lo que haya que reajustar y aprendiendo a ENCONTRAR en ti mismo la PAZ, el BIENESTAR y la ARMONIA.»

Durante la práctica, estás voluntariamente haciendo un esfuerzo para mejorar, ese esfuerzo fortalece tu Voluntad, te hace fuerte, te dará lo que necesitas para atravesar situaciones difíciles con éxito, te hará sentir más valioso, conectarás más con tus virtudes: cultivar la paciencia, ser más tolerante, aceptar mejor las diferentes situaciones …

Los asanas no son en sí una meta, sino una herramienta para ESTAR PRESENTE Y CONECTAR CONTIGO MISMO.

APARIGRAHA –No codicia

Es probable que en cuanto nos colocamos sobre la esterilla nos comparemos con nuestros compañeros. En algunos practicantes, la comparación estimula su naturaleza competitiva y hace que fuercen las posturas, sobrepasando los límites de seguridad. En otros puede que se produzca la reacción contraria, y la comparación les produzca sentimientos de inferioridad, de desánimo. Aunque el ego puede resultar muy motivador, también nos puede llevar a actuaciones que limitan nuestro potencial o que aumentan las posibilidades de lesionarnos. Tener entusiasmo es bueno, pero sobretodo haz que tu práctica sea “inteligente”.

 

Los NIYAMAS son el segundo paso del Yoga, son los cinco aspectos de la conducta que hay que cultivar.

Saucha -> Pureza. Serenidad de mente, pensamiento y habla. Pureza del cuerpo.

Santosha -> Contentamiento. Sentirse satisfecho, gratitud, calma en éxito y fracaso.

Tapas -> Purificación. Disciplina, resistencia, crear el fuego o calor que te transmuta.

Svadhayaya -> Estudio. Autoconocimiento, ser consciente de uno mismo. Estudio de los textos espirituales.

Ishvara pranidhana -> Devoción, rendición. Amor, respeto y entrega a la sabiduría universal

 

SAUCHA – Pureza en nuestros pensamientos, pureza al hablar, pureza en nuestro comportamiento, limpieza del cuerpo

Saucha es un concepto que se refiere a la pureza interna y externa. Pureza en nuestro comportamiento, acciones, palabras, pensamientos, alimentación…, pureza y limpieza del cuerpo. Se considera esencial para la salud, para sentirse bien.

En nuestra práctica, cultivar Saucha en lo externo consiste en cuidarse y venir aseado y listo para la práctica, cuidar todo el material que usamos en la práctica.

Las asanas y los pranayamas son técnicas que nos ayudan a cultivar la pureza interna del cuerpo y de la mente al eliminar impurezas y toxinas del cuerpo y al hacer que nuestra mente esté más serena, tranquila y neutral.

SANTOSHA – Sentirse satisfecho, estar en paz contigo mismo, estar contento

Cultivar Santosha durante la práctica del Yoga significa encontrar satisfacción en cada práctica. Es la actitud que más tenemos que cultivar durante nuestra práctica, sentirse a gusto con uno mismo en cada postura, en cada momento de la práctica, por lo tanto es responsabilidad de cada uno ajustar la práctica a sus características y a su momento, no quieras ir más allá del límite donde ya tu cuerpo te está diciendo que es suficiente, en cuanto veas que estás forzando, suaviza la práctica.

Santosha también significa que el alumno siente verdadera gratitud por los beneficios que va obteniendo en la práctica y se siente privilegiado por tener una vida que le da la oportunidad de  practicar yoga.

TAPAS – Disciplina, resistencia.

Desarrollamos la actitud de Tapas durante la práctica manteniendo el enfoque, la concentración, el entusiasmo y la intensidad. No hay que confundir intensidad o esfuerzo con forzar, cultivar tapas es practicar con entusiasmo, encontrando el equilibrio donde cultivas Santosha y Tapas al mismo tiempo

Practicar cultivando Tapas es lo que nos transforma, es la energía que se necesita para quemar las impurezas y purificar nuestro cuerpo, haciéndolo más sutil y refinado para poder llevar a cabo los cambios que necesitamos en nuestro camino espiritual.

SVADHYAYA – Estudio.

Reflexión, meditación, conocimiento expansivo. El conocimiento que adquirimos del estudio de los textos espirituales se puede aplicar a la práctica del Yoga. Cultivar Yama y Niyama durante nuestra práctica de Yoga es practicar Svadhyaya.

Otra manera de practicar Svadhyaya es desarrollar la conciencia de las sensaciones e intentar entender el verdadero significado de esas sensaciones que el cuerpo nos transmite durante la práctica, bien sean sensaciones de debilidad o dolor, o de fuerza y placer.

ISHVARAPRANIDHANA – Devoción, rendición. Amor, respeto y entrega a la sabiduría universal

Practicar Yoga con respeto y entregarse tanto a los múltiples cambios como a las oportunidades que la práctica del Yoga nos ofrece, demuestra que practicamos Ishvarapranidhana, el respeto a la sabiduría universal.

Ishvarapranidhana es confiar sin lugar a dudas en el poder de curación interna  del cuerpo y en la capacidad de las asanas de liberar ese poder.

El yogi acepta de buena gana el concepto de práctica, el cual, por su naturaleza, nunca termina, quizás la práctica sea infinita, lo único seguro es que todo cambia.

Los siguientes pasos o ramas serían:

ASANAS: posturas para la salud y la meditación

PRANAYAMAS: ejercicios para la expansión y control de la energía

PRATYAHAR: sincronización de sentidos y pensamientos

DHARANA: concentración de la mente

DHYANA: meditación profunda

SAMADHI: despertar, iluminación

 En Occidente las técnicas tienden a enfatizar más un lado u el otro de la escalera. Ambos conducen a desequilibrios, física y emocionalmente. Una de las verdades profundas capturadas por las ocho ramas es la necesidad de desarrollar el espectro entero de cuerpo y mente como un sistema completo. Busca una práctica que incluya las ocho ramas en cada sesión.

¡Feliz práctica!

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